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Meu pai faleceu em novembro de 2018 e como ocorre com todas as famílias algumas coisas, algumas situações não ficam claras, escritas ou detalhadas e, é claro, também foi o nosso caso. Meu pai sempre gostava de ajudar as pessoas… de seu jeito. Não era de falar de si mesmo ou de pensar no futuro ou, ainda, de deixar detalhes explicados e por essa característica dele, não tínhamos a chave do quarto dele na casa do sitio, numa comunidade chamada de Los Muermos, na vila de Cañitas, ao sul do Chile. Tínhamos todas as outras chaves das portas, dos armários, dos cadeados, da despensa… mas não a daquele quarto.
Fiquei intrigado onde estaria aquela chave… será que estava em alguma jaqueta? No bolso de alguma calça? Será que estava caída atrás de alguma caixa? Onde será que ele a guardara se não estava no molho junto com as outras chaves? Por consequência, sempre que íamos ao sitio tínhamos que pedir ao caseiro para abrir aquela porta com uma chave que só ele tinha e que, segundo ele, abria outras portas e, aquele quarto também.
Desde pequeno sempre gostei daquela casa, pois tinha portas e corredores escondidos, também sempre gostei de esconder as coisas em pontos estratégicos para que outras pessoas não as vissem e somente eu pudesse encontra-las… é como buscar pistas e, por isso sempre achei que era uma característica adquirida naquela casa, pois desde bebe passeei por essa casa de 3 andares, 8 quartos e 3 banheiros. Não me esqueço daquelas cazuelas[1] de campo, com deliciosas batatas, ervilhas tortas, milho e deliciosas carnes. Por outro lado, o lado dos doces, tínhamos as geleias de framboesa e amora, além das conservas de frutas, como mirtilos, marmelo e ameixas pretas que minha vovozinha fazia com tanto carinho, e que ela guardava num pequeno quarto debaixo da escada e que sempre estávamos “ligados” quando ela ia abrir as conservas para poder experimentar aquelas guloseimas.
Faz umas semanas fomos para lá e como de costume pedimos ao caseiro que nos abrisse o quarto, mas ao invés de entrar fiquei conversando com ele no corredor… falamos de meu pai, da casa, das madeiras nobres com que aquela casa fora construída, de onde estaria aquela chave e como nunca a havíamos encontrado… até que… não posso informar se olhei ou se me fizeram olhar a um determinado lugar do corredor exatamente entre eu e o caseiro, e ali percebi que algo circular podia ser notado, algo que estava encaixado para “dentro” da parede.
Estiquei a minha mão, peguei o objeto, puxei-o e era a chave perdida do quarto de meu pai, que estava escondida há mais de 8 meses… experimentei-a na porta e realmente, essa era a chave.
Na vida todas as portas podem ser abertas, algumas portas estão sem chave, outras portas tem a chave à vista mas algumas são mais difíceis de encontrar a chave… mas com o passar do tempo, sempre pode ser encontrada… e, como consequência, a porta pode ser aberta…
[1]Sopa chilena feita a base de carnes, milho, batata e coentro fresco, este último um opcional.
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Mi papá falleció en noviembre del año pasado, y como pasa en todas las familias nunca quedan todas las cosas habladas, escritas o detalladas y por supuesto también fue nuestro caso. Mi papá siempre le gustaba ayudar a las personas…pero a su manera. No era de hablar de sí mismo o de pensar a futuro o dejar habladas las cosas y por ese mismo tema en la casa del campo donde habían algunas cosas de él no teníamos la llave para entrar a esa habitación. Estaban todas las otras llaves de la puerta de entrada, de armarios, de candados, de bodegas…pero no la de la habitación.
Me intrigaba donde estaría esa llave….se le habría quedado en alguna chaqueta? En algún bolsillo de algún pantalón? Se habría caído por detrás de alguna caja? Donde la guardaba si no estaba en el manojo de las otras llaves?
Así que cuando íbamos al campo le pedíamos al casero que abriera con una llave que tenía él y que según comentaba le hacía a muchas puertas y justamente a esa habitación también.
De chico siempre me gustó esa casa pues tenía puertas y pasadizos escondidos los cuales no se aprecian a simple vista, también siempre me gustó e intrigó lo de esconder cosas en puntos estratégicos para que otras personas no las vieran y solamente yo pudiera encontrarlas casi como buscar pistas y por lo cual siempre pensé que fuese cosa mía pues desde chico paseaba por esa casona antigua de 3 pisos, 8 habitaciones y 3 baño. También siempre recordado esas cazuelas de campo con ricas papas, arvejones, choclo y carne de tan rico sabor, y por el lado dulce teníamos las mermeladas de frambuesa y mora además de las conservas de frutas como murtas, membrillos y ciruelas que hacia mi abuelita, las cuales guardaba en una pequeña pieza debajo de la escalera y que siempre estábamos atentos a cuando las abriera para poder probar tan rico almíbar.
Hace unas semanas fuimos al campo y como de costumbre le pedimos al cuidador que nos abriera la habitación pero envés de entrar me quedé conversando con el cuidador en el pasillo…hablamos de mi papá, de la casa, de las maderas nobles que se había construido, de que donde habría quedado la llave y como nunca la encontramos…hasta que…no podría decir si yo moví la mirada o me hicieron mirar hacia cierto punto del corredor justo sobre nosotros, donde había un tapacanto superior en el cual casi imperceptiblemente sobresalía “algo” circular como un eslabón de un llavero encajado hacia adentro.
Estiré mi mano, tomé el eslabón, lo tiré hacia arriba y era la llave perdida de la habitación de mi papá, la cual había estado en ese escondite más de 8 meses…la probé y era la indicada.
En la vida todas las puertas pueden se abiertas, algunas puertas están sin llave, otras puertas tienen la llave a la vista pero otras puertas son más difíciles de encontrar la llave…pero con tiempo, siempre puede ser encontrada…y por ende la puerta puede ser abierta…
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